Cómo casarte sin arruinarte

No es necesario asustarse a la hora de hablar de boda dentro de una pareja. En la actualidad, esta celebración no tiene por qué ser sinónimo de un gigante gasto. Existen numerosas opciones económicas para ir ahorrando en los diferentes aspectos que componen un casamiento y por los que suele escurrirse el dinero a mansalva.

No se trata solamente de acudir a las ofertas y tirar de artículos rebajados, sino de buscar opciones que hagan que nuestra boda sea igual que la deseada, con todo lo que queremos que tenga, pero que aun así podamos ahorrar dinero. Uno de estos trucos sería escoger bien la fecha del casamiento. No es lo mismo casarse en enero que entre los meses de mayo y septiembre, cuando la demanda de servicios para las bodas es mayor y suele aumentar el precio de las mismas. Si nos da igual la fecha, habremos ahorrado una cantidad considerable de dinero y el guion y los componentes de nuestra boda no se habrán visto afectados en ningún sentido.

Pero no solo hay diferencias de precio según la fecha en la que nos casemos. Podemos también ajustar nuestro presupuesto celebrando la boda de día en lugar de por la noche, ya que los almuerzos suelen tener un precio menor, así como la cantidad de alcohol que se consume después. Asimismo, resulta también más barato casarse un día laborable que un festivo o en fin de semana o víspera de los mismos.

Otra de las opciones a las que podemos recurrir para abaratar los costes es la contratación de una empresa de organización de bodas como En Buenas Manos. Muchas de estas compañías no solamente nos ayudan a organizar la boda, sino que también nos bajan el precio de la misma, ya que se trata de su trabajo habitual y por ello suelen tener convenios con diferentes proveedores y otras empresas que pueden ofrecer elementos esenciales para ese día tan especial en la vida de una pareja.

Si todavía así se nos sigue yendo de presupuesto el enlace, tenemos muchas más formas de abaratarlo.

Por ejemplo, para la previa del mismo, no tenemos por qué hacer una despedida de soltero espectacular y carísima por la que se fuguen nuestros recursos para la boda. Debemos pensar que para ir lejos ya tenemos el viaje de novios, así que podemos hacer más cerca nuestras despedidas, en Alicante, uno de los lugares más vistosos, tenemos a Hotdespedidas. Desde aquí podemos contratar la organización de una despedida en barco o incluso tenemos la opción de despedidas gais en Barcelona y otras grandes ciudades.

Otra manera de ahorrar podemos encontrarla en el banquete. Si tenemos espacio suficiente en nuestra casa, en la de algún familiar o en la de algún amigo dispuesto a prestárnosla para la ocasión, podemos huir de los fastos de un gran restaurante y tirar de un catering para eventos en Madrid como En tus fogones, ya que se trata de algo que está muy extendido por toda la geografía española. Hacerlo en casa o lejos de un restaurante no quiere decir que tengamos que preparar la comida nosotros mismos o estar pendientes de los fogones y de servir a los invitados. Las empresas de catering normalmente ofrecen todo este tipo de servicios, desde mantelería hasta vajilla, no solo la comida. El servicio está también incluido en su oferta y nos ayuda así a abaratar los costes de alquiler de un local o de contratar un salón de bodas.

Tirar de los conocidos es conveniente no solo para encontrar un lugar para el banquete, sino también para otro tipo de cosas que necesitaremos durante la boda. Por ejemplo, podemos encargar a aquel que tanto le gusta la música que sea el pinchadiscos durante la sesión de discoteca o al apasionado de la fotografía que sea nuestro fotógrafo de bodas, como el impresionante Sergio Cueto. Siempre tenemos una amiga que conoce los trucos de maquillaje o está a la última en peluquería. Pues esa misma puede ser quien nos arregle el día de la boda. Además, estará allí con nosotros, así que no tendremos que pagar el desplazamiento a una profesional hasta el lugar del enlace. Si tenemos un amigo con un coche bonito o nuevo, o incluso antiguo, que parezca un coche histórico, podemos pedirle que sea él quien nos lleve y nos recoja de la iglesia, así nos habremos ahorrado el vehículo y también el precio del chófer.

Con las invitaciones pasa lo mismo. No es necesario recurrir a un profesional, si alguno de los dos es un poco habilidoso puede hacerlas él mismo. Además, los invitados las valorarán mucho más, ya que pensarán que en realidad lo habéis hecho para personalizarlas en lugar de para ahorrar dinero.

Para los vestidos, y este es un truco que puede servir también a los invitados, no tenemos por qué hacer un gran desembolso. Vestir a la última no quiere decir vestir bien, más bien suele indicar un gran gasto. Como esto es lo que queremos evitar, podemos tirar de tiendas outlet o incluso de ropa de segunda mano. Navegando por Internet encontraremos modelos económicos o vestidos que se adaptan a lo que buscamos y al precio que queremos invertir. Incluso si tenemos la misma talla que alguna de nuestras amigas, podemos pedirle que nos preste su vestido ya usado y personalizarlo con un velo diferente o cualquier otro detalle que haga difícil compararlos para quienes estuvieron en los dos enlaces. Otra opción también es pedir a nuestra madre su vestido y utilizar la tela del mismo para confeccionar uno nuevo si no nos gusta o no encontramos la forma de actualizarlo. Así, la modista nos cobrará por su trabajo, pero no habremos tenido que hacer un aporte económico con el material.

En el caso de los hombres es mucho más fácil. Pueden tirar del alquiler de trajes o incluso pedirlo prestado a cualquier amigo. Con cambiarle algún detalle como la corbata, la pajarita o la camisa tendrán una indumentaria totalmente nueva.

Por último, ahorra también encargándote tú mismo de la decoración del lugar, tanto de la iglesia como de donde vayas a celebrar el banquete. Nadie como vosotros conoce mejor vuestros gustos, así en ese sentido acertaréis plenamente haciéndolo vosotros mismos. Además, un decorador profesional os cobrará por sus servicios, pero también por el material, pues vosotros podéis comprar el material en grandes superficies y ahorraros sus honorarios. Un montón de velas y algunos cojines o flores sacadas del jardín de algún amigo o pariente darán a vuestro enlace un toque íntimo, romántico y personal. Solamente se trata de atreverse a hacerlo uno mismo.

 

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