Compra ropa sin pasar por el probador

En muchas ocasiones y especialmente en temporada de rebajas, probarse la ropa es un suplicio; el calor, las colas, quitarse y ponerse la ropa, los zapatos… A veces optamos por comprar las prendas simplemente mirando la talla para probarnos más tarde y tranquilamente en casa. Es una opción práctica que nos evitará pérdidas de tiempo, pero que suele tener como consecuencia cantidad de devoluciones y cambios de talla posteriores, con lo cual no habremos ganado tanto tiempo como pretendíamos.

Lo que más pereza nos da probarnos normalmente son los zapatos y los pantalones, ya que la parte de arriba siempre es más rápido de quitar. Podemos utilizar el conocimiento de las proporciones del cuerpo para comprar “a ciegas” pero más sobre seguro.

El tamaño de nuestro pie es equivalente al de nuestro antebrazo, es decir, a la distancia que hay desde el codo hasta la muñeca. Así que bastará con colocar el zapato en nuestro antebrazo para saber si es de nuestra medida o no. De esa manera, no tendremos que probamos varias tallas y ahorraremos tiempo.

También tenemos solución práctica para faldas y pantalones. Solo tendremos que rodear nuestro cuello con su cintura, con el botón o la cremallera de la prenda que queramos comprar abrochados, y así sabremos si el pantalón o la falda nos cerrarán a la cintura o incluso si necesitaremos una talla menos.

Curiosidades

Nuestra altura es equivalente a la medida que obtenemos de punta a punta de los dedos cuando estiramos los brazos en perpendicular a nuestro tronco, lo que puede resultar mu prácticos para calcular la altura de algunos vestidos largos.

El cuerpo de la mujer resulta menos “esbelto” o estilizado que el del hombre por la proporción de sus medidas, de ahí que se haya “compensado” esta característica mediante el uso de tacones.

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