Consejos para comprar por Internet

No nos podíamos ni imaginar hace 30 años cuando los ordenadores eran algo para los ricos y las empresas, que a día de hoy, sería el instrumento más utilizado para hacer compras. Por esa época ya se llevaba la compra telefónica, que generaba bastantes dudas en cuanto a los términos de las devoluciones o los cambios de productos.

Ahora esto ha cambiado tras la Ley de Defensa de los Consumidores y Usuarios, que favorece inmensamente a los consumidores al dejar devolver los productos sin ninguna explicación para el empresario, hasta 14 días después de la compra. Esto se configura así por lo fáciles y seguras que se han vuelto las compras por Internet.

Cuando pensamos en las compras por Internet, podemos pensar en compras en tecnología, moda o incluso productos de consumo. Pero se pueden comprar otros productos de uso diario, como lo es la comida en Carrefour, Mercacona o Al Campo, e incluso frutos secos a granel en Aperitivos Sáiz,

Esto es una novedad para mucha gente que se lanza a comprar sin tener en cuenta algunos detalles, ya que comprar comida por Internet no tiene las mismas consecuencias que comprar un ordenador. La comida puede llegar en mal estado sin saberlo, y al consumirla puede generar algunos problemas digestivos.

A qué hay que prestar atención

Cuando se compra por Internet, el consumidor debe prestar especial atención a la naturaleza de los alimentos. No todos son iguales, ya que algunos están considerados de alto riesgo por estar más asociados a brotes de intoxicación alimentaria. Esto es algo de lo que no se informa, y puede ser problemático para aquellos que desconocen la informaci’on

Hay dos preguntas fundamentales para determinar si un alimento está considerado de alto riesgo: ¿necesita refrigeración o congelación? y ¿es un alimento listo para consumir? (es decir, ¿no es necesaria la cocción para su consumo?) Si las respuestas a las dos cuestiones son afirmativas, se está ante un alimento de alto riesgo.

Los alimentos ricos en proteínas o con una elevada presencia de agua son perecederos y, por tanto, son más susceptibles que otros al crecimiento microbiano. En estos casos, los controles de temperatura son más estrictos que en cualquier otro alimento. Aun así pueden haber problemas durante el transporte que desconoce el consumidor.

Los productos cocinados, por su lado, o los que se consumen crudos también se consideran de alto riesgo, porque cuando el consumidor los recibe en casa no es necesario que los cocine, un proceso que eliminaría cualquier patógeno que podría estar presente. Aquí cobra sentido los abatidores de temperatura, que reducen la temperatura de los productos cocinados de manera controlada.

Estos alimentos requieren condiciones de almacenamiento y transporte especiales con el fin de controlar y prevenir el crecimiento microbiano. Debe tenerse en cuenta que, en este tipo de venta, el transporte es muy importante, ya que el pedido debe entregarse, en la mayoría de los casos, el mismo día o al siguiente y porque, durante este proceso, no debe romperse la cadena de frío. Por tanto, la empresa debe tener la capacidad necesaria para organizar estas compras.

Aunque no es fácil para el consumidor comprobar si se han adoptado las medidas adecuadas, sí puede prestar atención a la naturaleza y los riesgos potenciales asociados con los alimentos que adquiere, sobre todo los frescos, que son quizás los que más atención requieren y los que generan más dudas sobre su estado.