La batalla contra el fuego empieza en Internet

Imaginemos que, gracias a todo nuestro esfuerzo pasado, tenemos en la actualidad una vida idílica: una casa perfecta, una empresa que no nos quita demasiado tiempo, amor, una familia feliz, un dinero que nos permite vivir sin agobios, estrés ni molestas letras para pagar la hipoteca o el coche… Estupendo, ¿no es así?

Ahora imaginemos que todos esos sueños se van al garete a causa de un incendio (una situación en la que nos podemos ver envueltos todos y en cualquier momento). En un caso como tal podríamos perder nuestra casa, nuestra empresa o, lo que es más importante, a algún ser querido cuando no nuestra propia vida. Un incendio puede amargar nuestra felicidad y por tanto todos tenemos la obligación de prevenirlo o combatirlo de todas las maneras posibles.

Siempre atento a que nada falle, hace un par de meses decidí renovar el sistema contra incendios de las oficinas y de la fábrica e mi empresa, una entidad dedicada a la fabricación y venta de todo tipo de mobiliario. Que se desatara un incendio en nuestro centro de trabajo terminaría con buena parte de nuestras previsiones anuales: perderíamos muebles de primera calidad y, aunque el seguro nos indemnizara por ello, no podríamos afrontar la demanda de muebles que recibimos mes a mes por parte de nuestra cartera de clientes. La consecuencia estaría muy clara: éstos se marcharían a comprar muebles a alguna de las empresas de nuestra competencia.

Eso no podía ocurrir. Por eso decidí dotar a las oficinas y a la fábrica del mejor sistema contra incendios. De este modo podríamos combatir y prevenir no solamente los cuantiosos daños materiales que una situación así pudiese ocasionar, sino también los daños personales y humanos que se pudieran derivar de ello, que es lo que verdaderamente supone una tragedia.

¿Cómo encontrar ese mejor servicio para combatir los incendios? Desde el principio pensé que la mejor alternativa consistiría en preguntar qué hacían otros. De ahí que comenzara a hablar con varios de mis amigos para tratar de conocer diferentes perspectivas. Con aquella técnica esperaba dar pronto con una solución que satisficiera mis deseos.

Así fue. Hubo un par de mis contactos que casualmente coincidieron al depositar su confianza contra incendios en la misma empresa: Extintores Balsamar. Aquella entidad era una auténtica garantía para asegurar mi tranquilidad con respecto al negocio y de ahí que visitara su página web para obtener sus datos de contacto y llamarles a fin de explicar mis necesidades.

Métodos completos y efectivos para prevenir y extinguir incendios

Extintores Balsamar no solo proporcionaba, valga la redundancia, los extintores que tan necesarios son para apagar las llamas. Su trabajo y sus servicios eran mucho más completos que eso. Los profesionales de aquella entidad me ofertaron todo tipo de señalización, sistemas de detección de incendios (tan importantes para que nos percatemos cuanto antes de la existencia del peligro y se reduzcan así los daños) y material médico como camilla de rescate, maletín de emergencia e incluso un desfibrilador. ¿Acaso no era aquel un servicio perfecto?

En cuanto comenté la posibilidad de hacernos con todo ese tipo de material, mis socios e mostraron esperanzados. No obstante, no les gustaba la idea de que los adquiriéramos a través de Internet. Muchos de esos socios son personas que tienen una edad y que por tanto no tienen la misma confianza que los jóvenes en la compra online. Sin embargo, logré convencerles de que aquella era la mejor alternativa para obtener un material contra incendios de calidad y muy seguro.

Las horas me dieron la razón. Apenas un día después de oficializar nuestro pedido, teníamos todo lo que deseábamos en la fábrica. Instalarlo fue cosa de los profesionales de Extintores Balsamar, que nos lo hicieron con todo el gusto del mundo.

Por suerte todavía no hemos tenido que usar todo ese material. Algo diferente a lo que le ha ocurrido a uno de los amigos que también habían depositado su confianza en la empresa. En su caso, tal y como él me comentó, los útiles adquiridos ahí salvaron el negocio. Que fuera tan convincente convencía a mí mismo. Sí, podía respirar tranquilo.