Pautas para ser un consumidor Consciente

Puede que si hace unos meses me preguntabas si me consideraba una consumidora consciente te hubiera respondido afirmativamente sin apenas fruncir el ceño, pero, la verdad es que si me haces la pregunta después de haber descubierto el documental de “Minimalism” mi respuesta es muy distinta.

En este documental aparecen dos chicos que, cansados de sus antiguos trabajos en la cúspide de la pirámide corporativa deciden dar a su vida un interesante giro. Lo que más me gustó del documental es que aparecen visiones de expertos, sociólogos y todo tipo de personas que abogaban por una vida más sencilla, que no simple.

Para este par de jóvenes las claves de la felicidad no se encuentran en el número de ceros de tu cuenta corriente.

Sin embargo, en la vorágine de la vida moderna parece que nunca es suficiente, que siempre hay algo que desear o algo que no tenemos para ser felices.

Ya lo decía Epicúreo mucho tiempo atrás al afirmar que “no es rico el que más tiene sino el que menos codicia”. Precisamente este hedonismo irrefrenable es una realidad en la que muchos caemos sin darnos cuenta.

A mí, especialmente me pasaba mucho con la ropa. Sin darme cuenta, sí que entraba en lo que se puede definir como una compradora compulsiva. Muchas veces compraba prendas que ni siquiera llegaba a usar. De algún modo, comprar me hacía sentirme bien, muchas veces ni siquiera hacía compras porque realmente necesitara una determinada prenda.

Mi armario estaba a rebosar, así que, en realidad, ni siquiera era consciente de lo que tenía verdaderamente, así que siempre terminaba poniéndome las mismas cosas.

Después de ver este documental empecé a plantearme muchas cosas ya que, como muchas de las personas que participaban en él, en mi carrera desenfrenada por tener ciertas cosas materiales me había olvidado de lo que realmente me sentaba bien.

Cómo cambiar viejos hábitos y consumir de forma consciente

En realidad, es algo muy sencillo. Se trata, principalmente de comprar solamente aquello que realmente necesitas. No consumir en exceso. No hay nada malo en consumir en sí, el problema es cuando lo hacemos de forma irreflexiva y compulsiva.

Además, cada vez que compramos un determinado producto estamos contribuyendo a muchas más cosas de las que creemos a la hora de perjudicar el Medio Ambiente. Por ello, al consumir es importante fijarnos en si el producto puede ser reciclado o biodegradable, si fue producido de una manera ética, así como la forma en que se trató a su mano de obra.

Son aspectos que también pueden ayudarnos a decantarnos más por unas marcas o por otras, al hacerlo estamos contribuyendo a que el mercado elija también esos valores con los que estamos de acuerdo.

Para mí el tema del plástico era especialmente preocupante, todo vienen en envases, así que empecé a tener más cuidado en este tema. Siempre llevaba cestas de la compra o en aquellos sitios que usaban bolsas biodegradables como en algunos negocios locales de mi ciudad en que usaban bolsas de Plasticos Alhambra, que son ecológicas, allí sí que cogía las bolsas.

Puede parecer poco práctico, pero con el tiempo te acostumbras y te siente mejor porque sabes que estás contribuyendo, aunque sea desde tu pequeño ámbito de actuación a que crezcan empresas con ciertos valores.

Muchas amigas me decían que sí, que eso está muy bien pero que, muchos de esos productos son más caros. Si bien, cuando mejora la calidad se nota y muchos de estos productos también duran más, a la larga resultan incluso más económicos. Esa es otra de las partes de aprender a comprar más al largo plazo.

Con las prendas fue exactamente lo mismo. Hubo un día que me dediqué a hacer una selección y deseché todas las prendas que nunca me ponía y me quedé únicamente con lo que verdaderamente necesitaba.

El resto lo doné a mercadillos de segunda mano. Desde ahora solo compro cosas que realmente necesito. Compro menos, pero lo que compro es porque me gusta realmente y tiene mucha mejor calidad.

Lo más curioso es que ahora visto mejor que antes, porque toda mi ropa es mi ropa favorita y de mejor calidad que antes. Porque sí tengo menos, pero es que antes tenía más y peor.