Quienes necesitan una silla de ruedas siguen teniendo miedo de las barreras arquitectónicas

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A veces y por desgracia, la vida nos va dando palos y no nos permite que nuestra existencia sea tan perfecta como nos la imaginábamos en cualquier otro momento anterior a la llegada de ese palo del que hablamos. Hay momentos en los que, por cualquier motivo, nos toca sufrir. Es cierto que hay gente que lo hace más y gente que menos. Es una pena, pero debemos sobreponernos y enderezar nuestra vida en los términos en los que nos sea posible hacerlo. Desde luego, es algo que debemos intentar. Todo sea por vivir tan felices como nos sea posible.

Una persona puede padecer problemas a lo largo de su vida por varios motivos:

  • Es posible que los económicos ocupen un importante lugar puesto que son los que más agobian, especialmente si nos encontramos desempleados.
  • Los de salud también merecen un capítulo. Nos pueden limitar o incluso pueden terminar provocando la muerte.
  • Podemos tener problemas familiares o derivados de relaciones amorosas. Estos también son bastante difíciles de superar, sobre todo porque se les acopla al factor humano. Y es que, aunque no lo creamos, el ser humano necesita el calor de otras personas para sentirse del todo bien.

Esas tres clases son las que más claramente se pueden identificar en lo que tiene que ver con los problemas que parece la gente de a pie en los tiempos que corren. Es cierto que puede haber muchos más, de eso no cabe la menor duda. Cada persona tiene sus propias preocupaciones y es de una determinada manera, así que se puede enfrentar a un sinfín de situaciones diferentes y a las que quizá no tenga que hacer frente cualquier otro hombre o mujer. Cada persona es un mundo y, a la hora de resolver sus propios problemas, puede tener mecánicas de lo más diferentes.

En los párrafos que vais a leer a continuación, vamos a centrarnos en una de las tres clases de problemas de las que os hemos hablado. En concreto, nos vamos a referir a todos esos problemas de salud que, si bien terminan apareciendo en todas las vidas más pronto o más tarde, afectan a cada caso de una manera más o menos importante. El desgaste de nuestros huesos y músculos es algo que, en función de la edad que tengamos, podemos tener más o menos presente a lo largo de nuestro día a día. Y es que la debilidad que vamos adquiriendo conforme nos vamos convirtiendo en ancianos es algo que podemos catalogar como natural y que, por desgracia, no tiene cura.

Sí que podemos hacer cosas para intentar que los efectos del paso del tiempo sean menores y para que nuestra vida sea lo más normal posible. Para gente que tenga un problema en lo que tiene que ver con su movilidad, provocados por ese desgaste de huesos o músculos, existe la posibilidad de disponer de una silla de ruedas. Se trata de un elemento como el que todos y todas estamos más que familiarizados. Seguro que tenéis a algún familiar o amigo que la ha usado en algún momento de su vida.

Hemos querido saber cuál es el volumen de personas que tienen que ir en silla de ruedas en España. Para ello, la mejor información nos la ha proporcionado eldiario.es. En ella, se indica que 1 de cada 100 personas que viven en el interior de nuestras fronteras utiliza un aparato como del que estamos hablando. Si bien es cierto que la mayoría de ellos son personas de una edad considerable, también hay gente joven que tiene la necesidad de disponer de una de estas sillas. Una lesión practicando cualquier deporte o trabajando puede hacer que, aunque sea de manera temporal, tengamos que hacer uso de ella.

Dice la noticia a la que hemos hecho mención anteriormente que solo vemos a una pequeña parte de la gente que usa silla de ruedas. Y ojo a esto, porque este es uno de los aspectos que va a marcar nuestro artículo a partir de ahora: el de las barreras arquitectónicas que se encuentran todas estas personas cuando salen a la calle. Sin duda, las ciudades y pueblos de nuestro país tienen un margen de mejora considerable en lo que tiene que ver con la eliminación de esas barreras arquitectónicas que hacen que muchas de las personas que están en silla de ruedas tengan que quedarse en casa en lugar de poder salir aunque sea a dar una vuelta.

Dice otra noticia publicada en eldiario.es que hay un total de 100.000 personas con movilidad reducida en nuestro país que no salen nunca de casa por el simple hecho de que no disponen de ascensor o de cualquier tipo de ayuda para hacerlo. La verdad es que resulta muy frustrante encontrarse en una situación como esa. Es algo así como estar confinado, para que nos hagamos una idea de la frustración que puede ocasionar esa situación ahora que sabemos lo que significa. Pero es esa la realidad de muchas de las personas que tienen movilidad reducida, la realidad a la que se enfrentan día a día.

Las personas que cuentan con algún tipo de problema en lo que respecta a su movilidad tienen asociado un problema en términos de salud mental: básicamente, que se pueden sentir discriminadas, rechazadas por una sociedad que muchas veces no elimina esas barreras arquitectónicas que les impiden desplazarse con libertad. Así nos lo han indicado desde Cuidaria. Sus profesionales nos cuentan que el principal miedo de las personas que se ven postradas en una silla de ruedas no tiene que ver con usar ese aparato, sino con las limitaciones que se pueden encontrar en las calles de su pueblo o ciudad para circular con esa silla.

Hay que verse en una situación como esa para terminar de comprender lo que esto puede afectar para una vida. Y es que esa eliminación de barreras es un propósito que debe ser tomado muy en serio por parte de las instituciones públicas y al que hay que ponerle una solución que además debe ser rápida y efectiva. No debe existir ninguna excusa que impida hacer todas las reformas que sean necesarias en los lugares públicos para que sean accesibles para personas con movilidad reducida. No entenderíamos ninguna acción que no fuera encaminada a lograr un objetivo como del que estamos hablando.

Cada vez más Ayuntamientos ponen de su parte para lidiar con el problema 

El tema de las barreras arquitectónicas suele ser competencia de los Ayuntamientos, que son quienes se ocupan de todo lo que guarda relación con el mobiliario urbano. En este sentido, es cierto que cada vez más instituciones de este tipo están promoviendo cambios que son necesarios para personas que cuentan con movilidad reducida, apostando por la construcción de rampas en lugar de escaleras en edificios públicos y en calles o plazas. También se está promoviendo la construcción de ascensores en aquellos sitios donde todavía no están instalados y son necesarios.

Es cierto, no obstante, que este es un tema que consideramos que requiere de una rapidez y una eficacia mayores. La voluntad está claro que existe, faltaría más, pero la ejecución de estos proyectos suele ser bastante lenta. Necesitamos más agilidad, las personas que se pueden aprovechar de la existencia de esos espacios más accesibles tienen ganas de disfrutar de su vida y se lo ponemos complicado si no realizamos esos cambios en las barreras arquitectónicas de una manera eficaz. La voluntad, sin trabajo, es un factor que vale mucho menos y que sigue abandonando a su suerte a todas las personas afectadas.  Y no es justo que sea así.

Si hay alguna institución que se manifieste en contra de este tipo de asuntos o que retrase la ejecución de este tipo de proyectos, sabed que tenéis la oportunidad de reclamar y de poner una denuncia al respecto. Y también os recomendamos que, a través de las redes sociales, expliquéis la existencia de estas barreras y cómo afectan a las personas con movilidad reducida. A día de hoy, esas redes sociales son el mejor altavoz y no cabe la menor duda de que pueden ayudar a incrementar la presión sobre todos aquellos organismos que estén jugando en contra de los intereses de un grupo de personas como del que estamos hablando y que tiene el mismo derecho que cualquier otro tipo de gente para ser feliz y salir a la calle sin tener que soportar problemas de esta clase.

Es evidente que deben invertirse más recursos, más personal y más tiempo en asuntos como de los que estamos hablando. Ojalá que así sea en todos los lugares de la geografía ya no solo española, sino mundial. Sería la mejor manera de conseguir una progresión que hiciera posible que todos y todas sintiéramos que nuestros pueblos y ciudades son más accesibles y están mejor preparados para desarrollar una vida plena. ¿Acaso no es eso lo que os gustaría si os vierais en una situación como la que provoca la movilidad reducida?

 

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