Trucos para cuidar a un bebé recién nacido

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No hay nada más delicado que un bebé, y eso es algo que sabemos todos. De hecho, cuando nace vemos a esa criaturita rosa y regordeta y no podemos evitar ese sentimiento que nos embarga, esa felicidad mezclada con agresividad que nos entra a todos cuando vemos algo bonito e indefenso a lo que hemos de proteger con nuestra vida, si fuese necesario.

Porque todos tenemos ese instinto. Y no hay nada más delicado, frágil y vulnerable que un bebé, y requiere una enorme cantidad de cuidados con los que, si sigues paso a paso, puedes arrotarte una gran cantidad de problemas.

 

Los cuidados de un recién nacido

Cuando un bebé nace, no puede valerse por sí mismo… y no va a poder en un largo tiempo. Va a requerir que su mami y su papi lo cuiden hasta que, al cabo de los meses y años, ya pueda hacer pequeñas cosas con cierta autonomía personal.

Algo que nos enseñan a todos los estudiantes de Técnico Superior de Educación Infantil (como yo, que lo soy) es que un bebé requiere de ciertas pautas para que se desarrolle correctamente. No voy a entrar en detalles de desarrollo motor, cognitivo o psicológico porque no terminaríamos nunca… pero, en temas de salud, los cuidados para el bebé son específicos. Y has de seguirlos a rajatabla si quieres ahorrarte algún disgusto.

 

No todos los padres saben lo que tienen que hacer

Y, si tú eres uno de ellos, no has de avergonzarte. Si es tu primer bebé, es absolutamente normal que, si no te han educado de ninguna forma ni tus padres ni tus profesores sobre el cuidado de un recién nacido, no sepas nada de lo que tengas que hacer.

Generalmente, la enfermera del hospital te va a ir enseñando poco a poco qué cuidados debes darle a tu hijo para que no se te escape nada, pero, si aun así ha sido demasiada información y requieres tenerla recogidita en un documento para que no se te olvide nada, este es tu sitio.

Ser padres es algo instintivo. Esto quiere decir que una persona que jamás haya tenido un hijo va a ser por instinto qué va a tener que hacer, qué cuidados necesita su hijo y cuándo a este le pasa algo malo y ha de llevarlo a médico.

Por consiguiente, no es algo con lo que debas preocuparte en exceso, porque, si te dejas llevar por lo que sientes en cada momento, vas a saber exactamente qué debes hacer. Lo llevas en el ADN desde que el mundo es mundo. Las mujeres saber lo que deben hacer desde que fueron madres por primera vez en la prehistoria. Los animales no tienen conocimientos de salud… y, aun así, saben cómo han de cuidar a sus crías.

 

Olvídate de todas esas voces externas que te digan cómo debes cuidar a tu hijo

Cuando nade un bebé en el seno de una familia y de un grupo de amigos / conocidos, automáticamente todos se convierten en expertos.

Prepárate, porque vas a empezar a escuchar consejos de expertos por todas partes que te van a, más bien, exigir qué cosas debes hacer y que no debes hacer con tu hijo. Algunos te van a dar muchos consejos que no has pedido, solo porque han sido madres y “entienden más que tú misma”. Como, por ejemplo, que el mejor momento para agujerear la oreja de una niña es de recién nacida. ¿Y si tú no quieres? Pues basta con que no aceptes el consejo.

Si miras a tu alrededor, vas a darte cuenta de que esto te va a pasar con más frecuencia de la que realmente te imaginas. Por ejemplo, a modo de críticas.

Porque ahora todos van a querer cuidar a tu hijo por ti:

  • Pon al bebé en una cuna, no en la cama.
  • Haz que el niño estudie idiomas desde muy temprana edad.
  • No le des el pecho cuando tenga __ meses o años.
  • ¡No le consientas tanto!
  • No le riñas, que es muy chico…

¿Te suena? Pues atiende: el bebé es tuyo y, como hemos dicho, los padres son los únicos responsables de la crianza del hijo. Se enfade quien se enfade, si al año dejas de darle el pecho, está bien. Si le riñes porque hace algo que está mal, está bien hecho.

No hagas demasiado caso a las críticas de los demás y céntrate en darle a tu hijo aquello que realmente necesita: amor.

 

Cuidados esenciales del bebé

Entremos en materia: ¿qué cuidados esenciales necesita tu bebé para que crezca sano y totalmente saludable?

Mantén bien limpio el cordón umbilical. No debes preocuparte en exceso por él porque se cae solo entre los 3 y 12 días de vida posteriores al nacimiento del bebé, pero, si no se mantiene limpio, puede ser un foco de infecciones y agravar el estado de salud del bebé.

Por ello, te recomendamos: lávalo sin miedo (pero con cuidado) con abundante agua y jabón, al menos, una vez al día, para eliminar la suciedad y las bacterias que hayan podido quedarse a su alrededor. Luego, sécalo muy, muy bien. Tras esto, pon una gasa estéril sobre el cordón seco y añádele alcohol 70º, y, cuando sea necesario, cámbiala para mantenerlo bien cuidado.

Una vez desprendido: haz lo mismo expuesto con anterioridad sobre la cicatriz hasta que las gasas que le quites al bebé de estas salgan completamente limpias (4 o 5 días después de la caída).

Atención: NO uses polvos antibióticos ni antisépticos yodados (puede producirle hipotiroidismo). No uses vendas ni fajas para rodear el abdomen, y vigila el aspecto y el olor del cortón umbilical. Si se ve rojo o tiene mal olor, llévalo de inmediato al pediatra.

 

El cuidado de la piel. La piel es de lo más sensible en un recién nacido, y debe ser bañado diariamente con un agua que ronde los 36º, siempre con jabón pH ácido para infantes, que está especialmente creados para ellos.

 Limpia con cuidado todos los pliegues de la piel de tu bebé y, ante todo, mantén una correcta higiene en la zona del pañal de tu bebé. Un constante contacto con pipí o heces puede derivar en infecciones de piel.

Desde La Herboristería Online nos recuerda, además, la importancia de usar una pomada protectora e hidratante en toda la piel del bebé (así como de cremita especial para después del cambio de pañal) para evitar rojeces y heriditas.

 

Ten especial cuidado con la ropa que usas. Hay ropa muy bonita para los bebés en el mercado, pero lo fundamental no es que el bebé se vea bonito, sino que esté cómodo. Por ello, usa ropa amplia, suave y cómoda (como el algodón, por ejemplo), para que el bebé pueda moverse con total comodidad y libertad. NO uses lana, puede ser irritante para el bebé.

 Algo importante a recordar es que el bebé NO tiene nuestra percepción de frío. Es nuevo en el mundo, y no siente como nosotros. Un día para nosotros caluroso puede ser frío para él y, si no se le tapa como es debido, puede llegar a enfermar. Por ello, aunque tú no sientas frío, asegúrate de que cubres correctamente a tu bebé las veces que lo necesite. Pero tampoco te excedas y lo ases. Un término medio con ropa adecuada es suficiente.

 

La importancia de cortar las uñas. Las uñas del bebé crecen muy deprisa, y tenerlas cortas es muy importante. El bebé no controla lo que hace, y, a menudo, no cortarle las uñas se traduce por cortes y heridas por todas sus manos y cara.

 Límpialas, córtalas y límalas para que el niño no se haga daño. Usa, por supuesto, cortaúñas para bebés, y haz cortes rectos para que no se encarnen. Aprovecha cuando esté dormido o cuando esté tranquilo para que no se haga daño.

 

Controla su habitación. El descanso en el niño es esencial para que se desarrolle correctamente, por lo que la hora de sueño debe ser adecuada a lo que ve.

 Debe estar ventilada, no tener muchos estímulos durante el sueño (ser tranquila), estar bien ventilada… y no superar los 20º de temperatura. Parecen muchas cosas, pero, si quieres que tu bebé descanse bien y no desarrolle problemas de sueño con el tiempo (como insomnio, sigue estas sencillas pautas).

Cuando más silenciosa, tranquila y apacible sea la hora de sueño, mejor descansará él y más descansarás tú.

 

La importancia de la cuna. Es donde el bebé va a dormir, ya sea en su cuarto o en el tuyo y, por lo tanto, ha de estar adaptada a su edad y a sus necesidades.

Una cuna bien protegida contra caídas es esencial para no sufrir accidentes, porque hay niños ágiles y muy curiosos que van a querer experimentar. Usa colchones firmes (que no sean blandos) sin almohadas ni juguetes para que no pueda distraerse durante el sueño. No lo abrigues en exceso y no cubras su cabeza cuando duerma para que pueda respirar en condiciones. Que duerma bocarriba para que no se asfixie… y, además, duerme con él en su misma habitación, al menos, hasta los 6 meses. Así evitarás terrores nocturnos y estarás atento a él cuando lo necesite.

 

Por último, dale paseos bajo el sol a partir de los 7 días si el clima es adecuado.

El sol es importante, porque da la importantísima vitamina D (que previene el raquitismo. Pero NO lo expongas días MUY calurosos mucho tiempo, como en verano, que sean días de sol, pero no extremadamente calurosos.

 

Y, ante todo… ten paciencia. ¡Y ánimo!

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