Estamos más que habituados a consumir productos derivados del trigo. La harina y todo lo que de ella sale, siempre suele ser bienvenido. Desde pasta hasta los más apetitosos bizcochos, sin olvidarnos de los panes que salen de su sencilla mezcla con agua, sal y levadura. El trigo es un alimento esencial que todos consumimos, salvo los celiacos y aquellos que por alguna razón no lo toleran. Hasta hace unos años, el trigo era el único al alcance de todos. Hasta hace unos años.
En la actualidad, afortunadamente (y no por desmerecer al trigo), existen más opciones para elaborar panes, pasta y otro tipo de alimentos. De todas ellas, vamos a destacar el trigo sarraceno, un pseudocereal que merece ser más conocido. Aunque ya tiene cierto nombre y mejor reputación. Lo mejor de este alimento es que es rico en proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales, además de que no contiene gluten, por lo que es ideal para su consumo por personas que padecen celiaquía. Su consumo aporta numerosos beneficios al organismo, ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, regula el tránsito intestinal, tiene propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas…
También conocido como alforfón, el trigo sarraceno, se utiliza en la elaboración de diferentes platos que van desde el pan y la pasta hasta las galletes bretonas. Originario del Asia Central, se considera como cereal, aunque en realidad, no lo es. No pertenece a la familia de las gramíneas si no a la de las poligonáceas.
La planta de la que procede, es anual, herbácea y puede alcanzar una altura de un metro. Sus granos tienen forma triangular, son de color marrón oscuro y su consistencia es tierna y suave al paladar. Con sus semillas se produce harina, fideos soba y derivados. No está nada mal como carta de presentación.
Un consumo beneficioso y saludable
Dentro de las propiedades del trigo sarraceno, podemos destacar que es rico en proteínas de alta calidad, lisina, aminoácidos esenciales, vitaminas, minerales como hierro, magnesio, fosforo y potasio, además de proporcionar energía, gracias a su alto contenido en carbohidratos complejos y fibra soluble. Gracias a estas propiedades es cada vez más utilizado en panadería. Algo que hemos comprobado de primera mano en Rincón del Segura, donde sus expertos panaderos elaboran panes de primera calidad con la harina procedente de este cereal. A diferencia de otros cereales, carece de gluten, por lo que las personas intolerantes y celiacas, pueden consumirlo sin ningún problema. Si añadimos que su contenido en grasas saturadas, es mínimo y cuenta con mayor contenido en ácidos grasos esenciales, no cabe ninguna pega. Hay que probarlo.
Son muchos los nutricionistas que sitúan al trigo sarraceno como superalimento. Algo natural debido a los numerosos beneficios que aporta para la salud y a su alto valor nutricional. Dentro de los beneficios, encontramos los que favorecen la salud cardiovascular, ayudando a reducir el colesterol, regula la presión arterial, mejora la circulación de la sangre y previene enfermedades cardiovasculares. En cuanto al sistema inmunológico, estimula la producción de glóbulos blancos, ayuda a proteger al organismo frente a infecciones y enfermedades y favorece la respuesta inmunitaria. A nivel digestivo, regula el tránsito intestinal, reduce la inflamación del tracto digestivo, puede ayudar a aliviar los síntomas del intestino irritable y mejora la absorción de los nutrientes.
Por si no fuera suficiente, la ingesta de trigo sarraceno, contribuye a que el peso se mantenga, gracias a su bajo índice glucémico, protege frente a enfermedades crónicas como la diabetes tipo 2 y el cáncer, mejora la salud ósea gracias a su alto contenido en calcio y magnesio, reduce la ansiedad y mejora el estado de ánimo, gracias al triptófano presente en su composición.
Consumir este tipo de trigo, es fácil, puesto que es muy versátil y puede encontrarse en diferentes formas. Algunas de las más comunes son en forma de harina, utilizado para hacer pan, tortitas, postres y otro tipo de platos. En los fideos soba, de origen japones, elaborados con harina de este trigo y que pueden consumirse fríos o calientes, en la elaboración de diferentes platos. Las gallettes bretonas, unas crepes saladas de origen francés, se hacen con este tipo de harina y resultan deliciosas. Además, pueden comprarse copos de trigo sarraceno para tomar solos o con otros cereales, como leche vegetal y germinado, una de las formas más saludables de consumo.
En cuanto a sus variedades, podemos encontrar en el mercado sus tres tipos más comunes: trigo sarraceno negro, cultivado en China y Japón, con sabor más intenso y textura crujiente; el trigo sarraceno común, cultivado en Rusia, Ucrania o Polonia; y el trigo sarraceno amargo, más amargo, obviamente, utilizado para la elaboración de bebidas alcohólicas.
Comprar esta variedad de trigo, es cada vez más fácil, puede encontrarse en tiendas de alimentos saludables y ecológicos, supermercados, tiendas online o especializadas en productos naturales. Además, puede comprarse en diferentes formas y formatos: copos, harina, fideos soba, etc.
Preparando el trigo sarraceno
Si algo hay que saber sobre este pseudocereal, es como debe prepararse para su consumo. Una vez que se dispone de trigo sarraceno, resulta imprescindible llevar a cabo una preparación previa a su cocinado. Lo primero que hay que hacer es lavar los granos, eliminando cualquier impureza, se puede hacer de dos maneras. Una de ellas consiste en remojar los granos en agua durante unas horas antes de su cocción. De esta manera se logra una cocción más rápida y uniforme y una textura más suave. El tiempo de remojo aconsejado es de entre dos y cuatro horas.
La otra opción, consiste en tostar los granos ligeramente en una sartén, antes de llevarlos a cocción. De esta manera se consigue un sabor más intenso y una textura más crujiente. Para tostar los granos, deben colocarse en una sartén caliente y removerlos continuamente hasta que se doren.
A la hora de cocerlos, recordar que se cuece de forma semejante al arroz, en agua hirviendo, con una proporción de dos tazas de agua por cada taza de trigo. Deben seguirse los siguientes pasos:
- Llevar el agua a ebullición.
- Añadir el trigo y mezclar bien.
- Bajar el fuego, tapar la olla y dejar cocinar entre veinte y veinticinco minutos, hasta que este tierno.
- Retirar del fuego y dejar reposar unos minutos.
- Escurrir el agua que sobra y servir.
Para que el resultado sea el adecuado, se aconseja no salar el agua de cocción, ya que puede afectar a la textura. Remover los granos de vez en cuando durante el proceso de cocción evitando que se peguen. Dejar reposar unos minutos antes de servir, para que termine de absorber el agua, dejando una textura suave y esponjosa.
El trigo sarraceno es una de las mejores alternativas para aquellas personas que padecen celiaquía o son intolerantes al gluten, debido a que carece de esta proteína en particular, como ya hemos repetido. Se puede consumir cocido, como hemos explicado o en diferentes formas y productos. Su sabor, ligeramente tostado y con una textura similar al arroz, lo hacen ideal para crear recetas de todo tipo.
Dentro de la alimentación infantil y vegetariana, es muy adecuado, debido a su elevado aporte de proteínas de alta calidad, además de otros nutrientes esenciales. Puede utilizarse para hacer papillas o galletas infantiles y los veganos, encuentran en este trigo, una buena fuente de proteína vegetal y hierro.
Si lo comparamos a nivel nutricional con otros alimentos, encontramos que contiene tres veces más proteínas que otros cereales, es rico en vitamina B y minerales como calcio, hierro, magnesio y fosforo, superando a la avena en alguno de ellos. Contiene mas fibra que la avena, es una buena fuente de antioxidantes, especialmente la rutina con poder antiinflamatorio y anticancerígeno. Bajo en grasas saturadas y alto en insaturadas, excelente para la salud cardiovascular y, en consecuencia, una alternativa saludable y nutritiva para incorporar a la dieta.
Sin embargo, no todo es perfecto y el trigo sarraceno, cuenta con algunas contraindicaciones que debemos comentar. Algunas personas, pueden presentar reacciones alérgicas o intolerancias, aunque es poco habitual, pero hay que tener en cuenta que las personas alérgicas a la familia de las poligonáceas no deben consumirlo. Algunas con sensibilidad al gluten, han llegado a desarrollar alergias cruzadas al trigo sarraceno y las que necesitan una dieta baja en histamina, tampoco pueden consumirlo, debido a que contiene este elemento.
Si no se presentan estas contraindicaciones que, son poco habituales, el trigo sarraceno es una excelente fuente de alimentación. Incluirla en la dieta es beneficioso y aporta los nutrientes esenciales.
Al tratarse de un alimento que carece de gluten, se convierte en un aliado de las personas celiacas, además de ser un alimento proteico que, convertido en pan, aporta la energía necesaria sin que se consuman demasiados hidratos de carbono. Su bajo contenido en grasa es otro aspecto relevante, junto a su alto poder antioxidante, de la mano de la rutina y la quercetina. Estos elementos son antioxidantes y, además tienen propiedades antiinflamatorias.
En resumidas cuentas, pasarse al trigo sarraceno, puede ser una excelente manera de ganar en salud y mejorar algunos aspectos de nuestro organismo. Disfrutando de un alimento que puede incluirse en numerosas y deliciosas, recetas.

