El mundo de la aerografía es algo que engancha desde el primer momento en que la ves actuar. Con independencia de que sea en sectores como la ilustración, el modelismo, la personalización de cascos o hasta en repostería, existe algo hipnótico en cómo el color va saliendo proyectado de forma precisa y suave. El problema lo encontramos después, cuando decidimos empezar de verdad con ella y no sabemos realmente qué comprar.
Buscar “kit de aerografía para principiantes” puede parecer algo sencillo, hasta que comienzan a aparecer varias opciones, marcas que no se conocen, diferentes precios y palabras que no siempre están claras. Justo aquí es donde bastantes personas terminan por bloquearse o compran algo que no acaba de encajar con lo que de verdad necesitan.
El error más común: comprar demasiado (o demasiado barato)
Un tema habitual cuando las personas comienzan en la aerografía es que se caiga en uno de estos extremos. O se adquiere un equipo bastante básico, casi de juguete, que acaba por frustrar más que ayudar, o se opta por algo muy profesional, caro y complicado de manejar sin experiencia.
Lo cierto es que ninguno de estos dos caminos, por lo general, termina por salir bien.
Los equipos que son muy baratos acostumbran a dar problemas desde el primer momento, puesto que hay pulverización irregular, atascos constantes, poco control y eso acaba por desmotivar. Por otra parte, un aerógrafo de alta gama no tiene demasiado sentido si todavía no sabes sacarle partido.
Lo ideal es encontrar un punto intermedio. Algo que sea fiable, fácil de utilizar y con el que se pueda aprender sin estar peleando constantemente con la propia herramienta.
Aerógrafo: el corazón de todo
En cuanto a este tema, no hay demasiado misterio; como nos cuentan desde Artespray, el aerógrafo es una pieza importante. Lo más recomendable es un modelo que sea de doble acción y gravedad. Aunque parezca muy técnico, nos comentaron que no lo es. Con lo de “doble acción” se controla de manera separada el aire y la cantidad de pintura, y con gravedad se refiere a que el depósito está arriba, lo que facilita el flujo de pintura y hay menores problemas.
Compresor: el gran olvidado (hasta que falta)
Los compresores son un elemento al que no se le suele prestar demasiada atención hasta que aparecen los problemas.
Hay que pensar que es él el que se encarga de suministrar aire al aerógrafo. Aquí sí que merece la pena no escatimar mucho, Un compresor que sea muy básico es posible que sea bastante ruidoso, inestable o que afecte al resultado final.
Lo mejor para empezar es contar con un compresor que tenga regulador de presión, y siempre que sea posible que cuente con depósito. Esto ayudará a que el flujo de aire vaya a ser más constante.
No es necesario complicarse mucho más. De la misma forma, tampoco necesitas adquirir algo que sea industrial, pero sí algo que no te vaya a limitar desde el principio.
Pinturas: mejor empezar con lo sencillo
Otro punto donde es sencillo terminar perdiéndose. Existen bastantes clases de pinturas para aerografía, pero si hablamos de principiantes, lo mejor que puedes hacer es optar por las acrílicas al agua.
La razón es que son más sencillas de manejar, menos tóxicas y se van a limpiar mucho mejor. Se secan más rápidamente y son muy versátiles.
Si lo que quieres es comenzar con pinturas que sean más complejas, esto puede hacer que el proceso sea más complicado. Esto, cuando se está aprendiendo, cuanto más fácil, mejor.
Otra buena idea es adquirir colores básicos desde un primer momento. No es necesario disponer de una gran paleta. Con unos pocos tonos es posible ir practicando mezclas y comprender mejor de qué forma se comporta la pintura.
La limpieza, una parte vital, aunque menos atractiva
Esto es algo que todo el mundo que opta por el aerógrafo termina por aprender: la limpieza es algo vital.
Los aerógrafos sucios suelen dar bastantes problemas; esto es así. Lo que ocurre es que pulverizan mal, se atascan, pierden precisión y a veces no es culpa del propio aparato, sino de su mantenimiento.
Por todo ello, cuando se piensa en comprar, deben incluirse algunos accesorios que son básicos; hablamos de líquidos limpiadores, cepillos pequeños y algún recipiente para poder hacer limpiezas rápidas entre colores.
No es que sea lo más emocionante del mundo, pero sí que es verdad que marca la diferencia entre poder disfrutar de la aerografía y acabar frustrado.
¿Kit completo o piezas por separado?
En este sentido hay mucho debate. Lo que ocurre es que los kits completos cuentan con la ventaja de que lo incluyen todo y salen bastante más económicos. Esto, para alguien que está empezando, es posible que sea una opción bastante cómoda.
El problema que hay es que no todos los kits se encuentran bien equilibrados. En ocasiones, lo que ocurre es que incluyen un buen aerógrafo, pero un compresor flojo, o a la inversa.
En el caso de que no quieras complicarte en exceso, un kit de gama media que se valore bien puede ser un inmejorable punto de partida. En el caso de que tengas tiempo para investigar, adquirir cada pieza por separado da mejores resultados.
Espacio de trabajo: No hace falta un estudio profesional
Otro de los clásicos errores es pensar que es necesario disponer de un espacio perfecto para poder empezar. Esto no es así.
Con que tengas una mesa que esté bien iluminada, que haya ventilación y protección básica como papel o cartón para que no se manche, vale al principio.
En el caso de que lo vayas a usar frecuentemente, lo mejor es que cuides el entorno. A la hora de hablar de la iluminación, esto influye bastante más de lo que pueda parecer, en especial cuando se trabaja atendiendo a los detalles.
¿Cuánto debemos gastar si estamos comenzando?
Esta es la clásica pregunta que todo el mundo se hace. La respuesta es simple y corta: lo suficiente para que no te frustres, pero no tanto como para que sientas que hiciste una gran inversión sin saber si te gustará.
Disponer de un equipo básico que sea decente (aerógrafo+compresor+algunos accesorios) se mueve en una gama media que es bastante asumible. No estamos ante algo económico, pero tampoco es una inversión que sea demasiado elevada.
Lo que hay que tener claro es que se debe ver como un punto de partida. Si después luego te engancha, seguro que vas a tener tiempo para mejorar tu equipo.
¿Cómo es la curva de aprendizaje?
Aquí hay que ser sinceros, se necesita paciencia y práctica. Al principio no suele salir bien y no pasa nada por ello; es algo normal. La aerografía tiene su técnica y se hace necesario algo de práctica para controlar bien la distancia, la presión o la cantidad de pintura.
Por todo ello, es fundamental que el equipo sea bueno, pero que también las expectativas que tengamos sean realistas.
Hay que practicar sobre el papel, probar trazos, que se hagan degradados y todo esto es algo que es parte del proceso. Poco a poco iremos notando la mejora en este sentido.
Comprar con cabeza (y sin prisa)
Uno de los consejos que resumen todo esto es el de no tener prisas. Lo mejor es dedicar algo de tiempo a entender de verdad qué se necesita comprar que adquirir lo primero que aparezca. Por todo ello, lo que más resume todo esto es no tener prisa.
Lo mejor es que dediques algo de tiempo a comprender qué es lo que necesitas, leer opiniones, comparar opciones y ver algún vídeo real del producto; es de gran ayuda.
Al final no hablamos solo de adquirir algo, sino de comenzar con buen pie. Esto es un hobby como este del que estamos hablando; marca bastante las diferencias.
Un hobby que engancha más de lo que parece
La aerografía tiene algo que es diferente. Aunque al principio nos puede parecer algo complicada o llegar a frustrarnos, lo cierto es que cuando se le coge el punto, todo cambia. Justo aquí es donde se entiende por qué a tanta gente le engancha tanto. No es necesario ser profesional ni contar con un equipo caro. Con solo tener lo básico y algo de práctica, es posible obtener resultados bastante interesantes.
Por todo ello, es conveniente empezar bien en este sentido. No hay que obsesionarse ni gastar más dinero del necesario, pero tampoco debemos quedarnos cortos en este sentido.
Piensa que, al final, lo más importante no es tener el mejor equipo, sino uno con el que sea posible aprender, probar y disfrutar del proceso.
Ahora solo te queda elegir al final por qué productos te decides. Lo que sí debes saber es que entrar en el mundo de la aerografía es fácil; lo difícil es salir, ¡porque engancha!
