El pelo se cae. Es inevitable y necesario para que exista una regeneración capilar, por lo que no tiene que ser un problema. Salvo que la caída sea en exceso. En ese caso, el origen de la caída puede tener su origen en varios factores, la mayoría de los cuales son habituales y no tienen por qué ser preocupantes. De media, se pierden al día entre cien y ciento cincuenta cabellos, si bien ello repercute en la pérdida de masa capilar o supone calvicie.
Es posible que, con el cambio de las estaciones, tanto en primavera como en otoño, durante el postparto o tras sufrir alguna infección en el cuerpo, la cantidad de cabellos que se caen aumente. Esto no tiene por qué asustar, ya que es algo que está dentro de lo normal y se trata de algo circunstancial que no dura para siempre. Lo que sucede en el cambio de estación es que se produce una renovación del cabello en la que los pelos debilitados son sustituidos por los que se encuentran en pleno crecimiento.
No obstante, existen otras causas de caída de cabello frecuentes y habituales, como las situaciones de estrés o la mala alimentación. Gestionar estas situaciones y recurrir a tratamientos y cuidados capilares es esencial para mantener sano el cabello. Existen muchos productos y trucos para mantener la salud capilar, desde el lavado hasta el secado, incluyendo los tratamientos más intensivos. Recurrir a ellos con la frecuencia necesaria permite evitar que se perciba una pérdida capilar dramática. En el caso de que la caída sea muy abundante, se produzca únicamente en una zona de la cabeza o vaya más allá del periodo estacional o del postparto, lo mejor es acudir al especialista.
Causas de caída capilar
Nuestra melena, como sucede con la piel, se renueva de forma continua y, a medida que nos hacemos mayores, la recuperación del cabello se vuelve más débil y resulta más difícil que crezca con la misma intensidad, como nos han explicado en la Clínica Kalón Tratamiento Capilar y Medicina Estética, donde ofrecen un enfoque integral en el que combinan la innovación y la personalización para garantizar los mejores resultados en cada paciente. No son solo los hombres quienes se preocupan por la caída del pelo; las mujeres toman en serio este problema que no solo se ve como algo estético, sino que puede llegar a generar inseguridad, malestar, ansiedad o depresión cuando se produce impotencia por no encontrar una solución.
Más vale prevenir que curar, como dice el dicho, pero antes hay que conocer las posibles causas que hacen que el pelo desaparezca de la cabeza como por arte de magia. Existen varios factores que afectan a la caída del cabello, tanto en hombres como en mujeres, con independencia de la edad, por lo que, a la hora de tomar las medidas adecuadas, hay que conocerlos y saber cuál es el que afecta. También hay que tener presente que algunas causas no tienen tratamiento ni lo necesitan, como la caída estacional.
Otras causas se derivan del estrés, la alimentación o los desajustes hormonales y sobre ellas vamos a hablar a continuación, con objeto de comprenderlas y recurrir al tratamiento o truquillo adecuado.
El estrés en altas dosis que se produce en el día a día, unido al exceso de preocupaciones, hace que el ritmo de vida acelerado se convierta en una de las principales causas de que el organismo no funcione como es debido. El estrés afecta al cortisol, principal causante de la pérdida de cabello.
La mala alimentación y una alimentación insuficiente en lo que a la calidad nutricional respecta pueden hacer que los niveles de vitaminas, minerales y aminoácidos se encuentren carentes a la hora de producir la queratina necesaria para frenar la pérdida de cabello.
Los desarreglos hormonales también influyen en la caída. En las mujeres se debe a una pérdida de estrógenos durante la menopausia o el postparto, provocando la caída, la reducción del volumen y la densidad del cabello. En el hombre, la disminución de testosterona puede conllevar la pérdida gradual de cabello.
Del mismo modo, la caída excesiva de cabello se puede producir a causa de ciertas enfermedades, falta de hierro o problemas de anemia, el uso excesivo de champús y la acumulación de productos capilares, infecciones bacterianas en el cuero cabelludo, etc.
Los factores genéticos juegan un papel esencial en la pérdida del cabello, por lo que, si se tienen antecedentes familiares de calvicie o adelgazamiento capilar, es posible que el riesgo de experimentar estos problemas aparezca a medida que pasan los años.
Una exposición a factores ambientales como la radiación UV, la contaminación o el uso de productos agresivos para el pelo puede dañar el cuero cabelludo y debilitar la fibra capilar, lo que puede provocar su caída.
Qué se puede hacer ante la caída del cabello
Si eres de los que pasan todo el año preguntándose por qué se te cae tanto el pelo, resulta totalmente lógico que quieras tomar medidas al respecto y hacerlo de manera inmediata. Algunas de las recomendaciones o truquillos a llevar a cabo son bastante sencillos y se puede evitar la caída en cualquier momento del año. Teniendo presente que en otoño y verano la caída es mayor de forma natural y prestando mayor atención a los cuidados.
Lo más básico de todo es adoptar una dieta equilibrada. La alimentación juega un papel crucial en la salud del cabello porque una mala alimentación puede ser la causa principal de que se caiga y no crezca como es debido. Hay que asegurarse de incluir en la dieta alimentos ricos en proteína, vitaminas y minerales esenciales para que el cabello se fortalezca y se promueva un crecimiento saludable. Además, hay que beber agua en cantidad suficiente y mantener una dieta equilibrada de forma continua, lo que contribuye a la salud general y a la del cuero cabelludo.
Evitar el estrés, aunque es más fácil de decir que de hacer, es otra de las cosas que hay que hacer. Si se quiere olvidar una caída de pelo a mechones, hay que tener claro que las vidas muy ajetreadas, el exceso de preocupaciones y el poco tiempo libre pueden desencadenar una caída del cabello a causa del estrés que generan. Es importante encontrar formas de gestionar el estrés dentro de la vida diaria. Practicar algunas técnicas de relajación como la meditación o el yoga, o más sencillo todavía, dedicar tiempo a realizar actividades con las que se disfruta, ayuda a que se reduzcan los niveles de ansiedad y se minimice la caída del cabello.
Utilizar productos anticaída permite combatir la caída del cabello y promover un cuero cabelludo saludable, por lo que recurrir a champús, acondicionadores y tratamientos formulados para fortalecer el cabello desde la raíz y mejorar su densidad es una buena forma de complementar otras medidas.
Otro truquillo bastante simple es evitar dañar el cabello en exceso. Además de la caída de pelo a causa del estrés, algunos tratamientos de peluquería como los tintes, las decoloraciones o las permanentes y alisados pueden debilitar notablemente el cabello y provocar su caída. En las mujeres es uno de los motivos principales, por lo que recurrir a tintes más respetuosos con el cabello y proteger la melena adecuadamente cuando se realizan ciertos tratamientos es fundamental.
Hay más trucos sencillos que se pueden realizar de forma diaria, como cepillar el cabello de forma muy suave cuando está mojado y desenredar desde las puntas para no arrancarlo. Hay que tener en cuenta que, al salir de la ducha, el pelo se encuentra más frágil y los tirones no son lo mejor. Un peine afro de madera con púas anchas puede ser el mejor aliado para desenredarlo con mayor facilidad y sin hacer tirones.
Hacer masajes con los dedos por todo el cuero cabelludo de forma diaria activa la circulación y mejora la llegada de nutrientes al folículo piloso. Haciendo presión con la yema de los dedos, sin utilizar las uñas, realizando movimientos circulares pequeños por todo el cuero cabelludo durante al menos un minuto. Los movimientos tienen que ser rotatorios y repetitivos desde el centro hacia fuera de la cabeza. Se puede hacer tras lavar el pelo o por la noche como relax. Se pueden utilizar cepillos específicos de puntas de silicona para hacer el masaje.
Elegir y utilizar el champú correcto. Elegir un champú natural adecuado para el cuero cabelludo es fundamental, ya que lo más importante es que el pelo esté saludable. También es positivo que contenga activos que favorezcan la circulación de la sangre, como pueden ser el romero o el aloe vera.
Protegerlo del sol es fundamental. La deshidratación es uno de los principales enemigos del pelo y el sol es experto en secar todo lo que se ponga delante. Lo mejor para evitar la pérdida de humedad es utilizar gorro o sombrero cuando se pasea bajo el sol del verano.
En resumidas cuentas, con estos truquillos tan básicos como simples en la mayoría de los casos, se puede mejorar la salud capilar y reducir la caída del cabello, siempre y cuando no exista una causa subyacente como problemas de salud o factores genéticos.

