Todos tenemos esa vocecilla en nuestra cabeza cuando llega verano que nos hace pensar en que si esta tripa me sobra, que si este pelo me da calor, que si necesito ropa más fresquita porque me voy a ASAR… pero claro, tambien necesitamos algo en lo que apenas pensamos pero que siempre nos acompaña allá donde vayamos: la sonrisa.
Porque esto nos hace ver más guapos, en las fotos, con los demás, cuando estamos con colegas, cuando saludamos a alguien… nos hace ver más natural. Y muchos ni suquiera lo muestra, lo ocultan por vergüenza. Por ejemplo, tengo un amigo con los dientes un poco torcidos que siempre sonríe sin abrir demasiado la boca para que no se le vean los dientes. Cuando se ríe intenta taparse o mirar hacia otro lado, y a mí la verdad es que me da un poco de pena, porque su sonrisa natural es preciosa y no lo afea para nada.
Por eso quiero hablar de este tema contigo, para que no caigas en el error de mi amigo.
Cuidar la limpieza diaria todos los días
Una sonrisa bonita empieza por cómo te cuidas los dientes. De verdad, no hace falta mucha más parafernalia. Yo me cepillo los dientes al menos dos veces al día (y, si puedo hacerlo tres, mejor todavía). Pero no de cualquier forma, ¿sabes que para que un cepillado funciona tienes que estar dándole al menos dos minutos? De verdad, no exagero. Si tienes caries y te lavas los dientes, puede que esta sea una de las razones.
Además, me he percatado de que mucha gente frota con fuerza, como si estuviera limpiando una sartén, pero así solo se irritan las encías y se desgasta el esmalte. Lo que yo hago es tener cuidado y mover el cepillo con cuidado, pero por todas partes: por detrás y por la parte de arriba de los dientes. Así no se me escapa nada.
Tampoco dejo de lado la lengua, que es algo que muchos hacen. De verdad, mucha gente la ignora, y ahí se acumulan bacterias que luego afectan al aliento y al aspecto de la sonrisa. Por esa misma razón, me paso el cepillo o un limpiador lingual suavemente y listo.
Si se hace esta simple rutina todos los días, los dientes están más sanos, las encías más sanas y la sonrisa será muy, muy diferente. Y sí, al principio da pereza, pero en cuanto se vuelve hábito ya sale solo, te lo prometo.
Usar el hilo dental para que no se quede nada entre los dientes
Muchísima gente cree que con el cepillo ya se limpia la boca, pero no es así porque entre los dientes se pueden quedar restos a los que el cepillo no alcanza del todo porque se esconden muy bien, y ahí es donde aparece el problema.
Yo me paso el hilo dental justo por esos espacios en donde más se acumula comida. Si no se limpia bien esas zonas, entonces es normal que aparezcan las caries, el mal aliento, que se nos inflamen las encías, que se nos manchen los dientes… Es normal, porque no nos los limpiamos bien, aunque lo cepillemos con ganas. Y claro, cuando las encías están rojas o hinchadas, la sonrisa ya no es tan bonita como nos gustaría a nosotros y la ocultamos.
Al principio cuesta cogerle el truco, y la primera vez parece incómodo e incluso puede dolerte un poco, si lo haces mal, pero en unos días se nota la diferencia. Yo me paso el hilo con mucho cuidado entre cada diente, pero no llego (o intento) no golpear la encía. Luego lo deslizo un poco por el lado del diente para retirar la placa.
No hace falta hacerlo tres veces al día, con hacerlo una vez, normalmente por la noche, es bastante, porque se limpia los restos de todo el día.
Vigilar muy bien lo que se come durante el día
Esto te lo habrán dicho una barbaridad, pero lo que comes afecta muchísimo a cómo tienes los dientes. Si comes mal, se te manchan los dientes, así que hay que mirar bien lo que se come para que esto no suceda y no se nos manche el esmalte.
Mira, te voy a hacer una lista de bebidas que más manchan los dientes, para que lo tengas en cuenta y los limites un poquito:
-El café, muy común en el día a día.
-El vino tinto.
-Refrescos, sobre todo los oscuros.
-Los tés muy fuertes.
No, no significa que haya que eliminarlos para siempre, pero tienes que moderar un poquito y en compensar. Por ejemplo, después de tomar algo que los manche mucho, prueba a beber un poco de agua para limpiar parte del pigmento antes de que se te quede en los dientes.
Puede que esto no lo sepas, pero sí que hay alimentos que te ayudan a limpiar tus dientes de forma totalmente natural, porque arrastran los restos de comida con su masticación y estimulan la creación de la saliva, que es una de las cosas que más protege nuestros dientes.
Prueba a comer:
-Manzana.
-Zanahoria.
-Apio.
Estos pequeños ajustes ayudan a mantener el color natural de los dientes, y la sonrisa automáticamente gana muchísimo.
Ir al dentista a revisión de vez en cuando
Las revisiones nos ayudan a detectar pequeños problemas antes de que empeoren. Piensa en que una caries pequeña se soluciona muy rápido si se descubre a tiempo (y de forma mucho menos invasiva). Pero, en cambio, si se deja pasar, puede incluso afectar al nervio y tener que necesitar matarlo para que te deje de doler.
Otra cosa que se hace en las revisiones son las limpiezas, que eliminan el sarro y ciertas manchas que el cepillo de casa no puede quitarte del todo. Después de una limpieza dental, la sonrisa suele verse mucho más brillante.
Me comentaron una vez desde HQ Tenerife, clínica dental que lleva el crear una bonita sonrisa a un siguiente nivel, que es muy bueno hacerse revisiones periódicas, aunque todo parezca estar bien. Ellos me explicaron que muchas veces los problemas están ahí, aunque no te duelan, y que solo un profesional puede detectarlos a tiempo.
Cuando alguien mantiene estas revisiones, los dientes se mantienen más sanos, las encías mejor cuidadas y la sonrisa se ve mucho más natural.
Aliar los dientes si están torcidos
Como os comenté al principio, tengo un amigo que siempre cierra la boca cuando se ríe. Si sin querer se le escapa una grande, se tapa un poco o gira la cara porque tiene los dientes algo torcidos y, sin darse cuenta, evita enseñar la sonrisa completa. Y, la verdad, me da un poco de pena y de apuro verlo hacer eso, porque cuando se olvida del tema y se ríe de verdad, sin pensar, la sonrisa que le sale es súper bonita. Pero le dura poco, porque enseguida vuelve a cerrar los labios y a sonreír a medias.
Pero esto no solo le pasa a él, ¿eh?, esto le pasa a muchísima gente. Hay muchas personas con los dientes montados, girados o desalineados y, aunque nadie más le dé tanta importancia, ellas sí lo notan. Y claro, cuando uno piensa demasiado en eso, sonríe menos o esconde la boca. Pero bueno, gracias a Dios hoy hay muchas formas de arreglarlo, porque ya existen opciones mucho más discretas que casi ni se notan cuando hablas o te ríes.
Lo bueno de arreglarse los dientes, aunque realmente no te haga falta para sonreír, es que automáticamente pasan dos cosas buenas:
-La sonrisa se ve mucho más limpia y sana.
-Limpiar los dientes es más fácil, porque hay menos huecos donde la comida puede esconderse.
También pasa algo muy curioso cuando nos corregimos los dientes: automáticamente, empezamos a sonreír más, ¡mucho más!, y no porque antes no quisiéramos, sino porque ahora ya no pensamos en lo mal que se ve la boca.
¿No es mejor simplemente ser y ya está? Sonríe… y listo.
Mantener las encías sanas
Si se tienen las encías rojas, inflamadas o retraídas, la sonrisa tampoco se ve tan bonita. Yo, por ejemplo, le presto mucha atención a si, al cepillarme, aparece sangrado, porque no es normal. Muchas veces significa que se me ha acumulado la placa o de que me estoy cepillando mal.
No es difícil cuidar las encías:
-Cepilla muy bien (pero sin hacerte daño) justo donde los dientes se unen a la encía. Pero no hacia arriba y hacia abajo, sino en modo “barrer hacia fuera”, para que no se meta la porquería dentro de las encías. Piensa que, si esa línea no se limpia, se acumulan bacterias.
-Esto no te va a gustar, pero, si eres fumador, deja el tabaco. Sí, todos sabemos que es malo, y lo sabemos de manual, pero de verdad que el humo del tabaco afecta muchísimo a tus dientes y a tus encías, y te los manchan un montón. Fíjate en la sonrisa de un fumador, se le ve a leguas.
Las encías sanas tiene que ser rositas y compactas, los dientes tienen que ser blancos y la sonrisa muy natural. Si cambias todo esto, tu sonrisa también cambiará. Te lo garantizo.
Beber mucha agua ayuda
Qué simple, habrás pensado. Pue sí, beber agua nos hidrata, e hidratarse ayuda muchísimo a la salud de los dientes por una razón: se genera saliva con ella.
La saliva protege nuestra boca porque ayuda a neutralizar ácidos, limpiar restos de comida y, encima, nos ayuda a proteger el esmalte. Cuando estamos bien hidratados, se produce más saliva y de mayor calidad, y entonces nos protege mejor.
Además, el agua arrastra alimentos que se quedan en la boca después de comer. No, jamás va a sustituir al cepillado, claro, pero sí que reduce la cantidad de bacterias que se acumulan en tu boca con cada comida.
Por cierto, en verano esto es aún más importante, porque, evidentemente, nos deshidratamos con el sol. Algunos más que otros. Y, si encima bebes menos, produces menos saliva.
Por eso lo mejor es beber agua con frecuencia durante el día… Aunque te cueste, oblígate.
No usar los dientes como herramientas
Hay gente que abre paquetes con los dientes, que corta etiquetas con ellos o que intenta romper cosas pequeñas. Los dientes no son para eso, y usarlos así puede provocar pequeñas fracturas o incluso hace que se desgasten más deprisa de lo que deberían. A veces el daño no se nota al principio, pero con el tiempo sí que te vas a dar cuenta de que se ponen raros.
Nadie quiere sonreír con un diente roto. Incluso nos da vergüenza hablar o reírnos con eso. Creo que ninguno de nosotros quiere, además, llevarse la sorpresa de que se nos rompa un diente, ¿no es verdad? Es algo que es duro de asimilar. Por eso yo solo los uso masticar comida. Para todo lo demás, tijeras o manos.
Parece un consejo muy básico, pero esto te ayuda a mantener la sonrisa bonita más tiempo.
Cuidar el aliento
No es agradable hablar con una persona y que su aliento en tu cara te repudie. El mal aliento es desagradable, y que te digan que lo tienen es terrible.
¿Sabes por qué aparece?:
-Por bacterias en la boca, restos de comida o sequedad. O sea, por lavarnos mal o poco los dientes, y por eso la limpieza completa vuelve a ser importante: dientes, lengua y espacios entre dientes.
-También por la comida que comes, porque hay alimentos que te dejan mal olor durante horas. Puedes comerlo, pero si después vas a ver a los colegas… puedes tener mal aliento (como el ajo, por ejemplo).
Cuando tienes buen, la cosa cambia. Hablamos, reímos, sonreímos… Por eso, te aconsejo que, si comes algo que te provoque mal aliento y vas a quedar, uses el colutorio para asegurarte de que no te dejas mal olor en la boca.
Sonreír más, aunque al principio te cueste un poco
Todas las sonrisas son preciosas, pero muchos no la usan por miedo, como mi amigo. Y eso no es problema de salud bucodental, es un problema muy serio de autoestima. Muchos creen cree que sus dientes no son perfectos, y por eso intentan sonreír con la boca cerrada o evitan mostrar los dientes en fotos, pero cuando se olvidan de eso y sonríen de verdad, se ven mucho más bonitos, aunque no lo crean ellos.
Cuando la sonrisa es sincera, nos da sensación de cercanía, de confianza. En cambio, cuando cierras la boca o aprietas los dientes, incluso puedes hacer ver que estás incómodo con esa persona, o que estás ocultándole información, aunque no sea así realmente.
Por favor, olvídate de que tienes los dientes torcidos o feos, a tu criterio. Ve al dentista si quieres, cuídatelos mejor, si lo necesitas… pero sonríe. Sonríe por cualquier cosa. Porque hace sol, porque llueve, porque estás alegre, porque te da la gana.
¡Sonríe!

