Preparar su cumpleaños

Si hay una fiesta que se prepara con ilusión es la del primer cumpleaños. Desde que cogiste a tu bebé en brazos hasta hoy han pasado “solo” 365 días, y si lo piensas parece que fue ayer. Les pasa a muchos padres y madres, que en esta fecha tan señalada se pasa el día reviviendo uno de los días más felices de sus vidas.

Y esa sensación, junto con el primer año de ese bebé, es lo que se intenta trasmitir a través de la fiesta de cumpleaños. De ahí que cada una sea distinta, pero que casi todas las familias dediquen una parte importante de su tiempo en su planificación y organización.

El primer año trascurre a una velocidad vertiginosa y los cambios que se experimentan como familia y el desarrollo del propio bebé, han hecho que de un año aquí ninguno seamos los mismos. Por eso, la celebración del cumpleaños debe ser algo especial para compartir con familia y amigos, en el que se celebre sobre todo la vida.

Claves para organizar

Hacia los doces meses de vida nos da la sensación de que nuestro bebé ya es enorme: es capaz de sentarse solito, puede que haya empezado a dar sus primeros pasos, dice alguna palabra. La celebración del primer cumpleaños es una fiesta cargada de significado para las personas que quieren a ese bebé, de ahí que se intente planificar una celebración “por todo lo alto”.

Lo importante, más allá de que sea una reunión íntima con la familia y los amigos más cercanos o sea una gran fiesta, es que disfrutes el momento y te quedes con la sensación de haber podido disfrutar de este día tan especial. Y es que, si somos honestos, esta primera fiesta es más para los papás, que pueden celebrar el nuevo rol que han desempeñado durante este último año que, para el bebé que realmente aún no comprende de qué tratan este tipo de eventos.

Como normalmente no solemos tener experiencia aun, (ya iremos cogiendo más de la que nos gustaría más adelante), seguir estos consejos pueden servirnos de guía para que todo salga de diez:

  • Los invitados: hay que decidir si la reunión va a ser familiar o vamos a invitar a amigos, que puede que vengan también con sus bebés o niños pequeños. Una vez lo hayamos decidido, si queremos hacer algo especial, podemos crear una pequeña invitación que podemos hacerles llegar por mail, Whatsapp o cualquier otra red social. Si somos valientes podemos lanzarnos a hacer alguna manualidad con el peque, y así, que sea aún más personalizada.
  • Elegir el lugar: lo ideal sería poder celebrarlo en casa o en algún sitio conocido por tu peque, para que se sienta seguro y también pueda disfrutar de la fiesta. Si no es posible, porque calculas que faltará espacio, y te ves en la obligación de contratar un local, hay que asegurarse de que sea seguro y de que tiene algún espacio infantil donde tu hijo y los invitados más jóvenes puedan disfrutar.
  • Calcula la inversión: el gasto dependerá del número de invitados y del tipo de fiesta que se quiera hacer. El gasto del alquiler del local, la comida que se vaya a servir, la decoración y los detalles que quieras añadir van sumando poco a poco.
  • La hora: en esta primera fiesta, si quieres que tu peque también esté presente, es bueno organizarla en un horario en el que sepas que estará descansado, teniendo en cuenta sus rutinas. Sin embargo, no te angusties si algo no sale como lo has planeado: en estas edades los niños son muy sensibles a los cambios y puede que no actúe como lo hace normalmente. Si el niño necesita descansar, se le duerme y puedes continuar la fiesta con el resto de tus invitados.
  • La ropita del bebé: elegir algo cómodo con lo que pueda moverse por todas partes sería lo más inteligente. Si lo que queremos es celebrar una fiesta tematizada, escoger un buen disfraz es una buena opción. Investigando por internet encontrarás webs como Disfrazarteshop, en la que además puedes encontrar la decoración y los accesorios para la fiesta. De esta forma conseguir la ambientación que deseas será más fácil.
  • La comida: dependiendo del lugar de la fiesta del tipo de invitados es lógico que te decantes por uno u otro menú, sim embargo procura que sea el que sea, resulte práctico, fácil de servir y de consumir. Los niños pequeños comen muy poco así que piensa más en variedad que en cantidad para ellos. Importante: no olvides tener algún tipo de menú alternativo si cuentas con algún invitado que tenga algún tipo de alergia alimentaria.
  • Piensa en los detalles: a muchos papás les gusta dar un pequeño recuerdo de este día. Normalmente con una foto del homenajeado es lo que más ilusión les hace a todos, además de que te aseguras de no dar algo inútil que puede que acabe en la basura más pronto que tarde.
  • No te olvides de las fotos: inmortalizar estos momentos es esencial porque será lo que os ayude a contarle a vuestro pequeño cómo fue esa primera fiesta de la que no puede acordarse. Si creéis que vais a estar muy ocupados durante la celebración, sería bueno contar con la ayuda de algún invitado al que se le de bien sacar fotos y que os pueda liberar de estar pendientes.

Como ya hemos dicho lo principal es que se pueda celebrar este momento, disfrutando de la fiesta a la vez que vamos creando nuevos recuerdos. Si planear esta celebración se convierte en una obligación más, si nos crea estrés por la planificación y por el dinero que creemos que tenemos que invertir en ella, perderá toda su esencia.

Son muchos los psicólogos que hoy en día advierten de que la costumbre que se está arraigando entre las familias de celebrar fiestas impresionantes, fuera de lugar, cuando llegan los cumpleaños de sus hijos y de las consecuencias poco educativas que éstas tienen para los niños. Y es que una celebración tan grande y fuera de contexto puede distorsionar la realidad del niño, que le lleve a tener una percepción irreal de lo que es la vida. Lo que nos recomiendan los profesionales es que antes de llevarla a cabo reflexiones a cerca de los valores que les queremos transmitir y encontrar un equilibrio. Esto no quiere decir que las celebraciones no sean buenas, pero sí que es cierto, que algunas están cogiendo dimensiones desproporcionadas.

La idea principal es que debemos evitar cambiar cariño por inversión económica. Ni la fiesta más grande, ni el mayor número de regalos debe sustituir la ilusión y el cariño que pone una familia al celebrar la vida de sus hijos.